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En una encuesta a nivel nacional de más de 1.500 adolescentes cristianas, el 29% admitió que habían sido las acosadoras o se quedaron al margen y dejaron que sucediera sin hacer nada para detenerlo, eso me agobiaba y quiero transmitirte esta información.

Después de estudiar abundantemente el  club de chicas  rudas de la Biblia, me dispuse a pasar un día observando antes de empezar a escribir esto. ¡Seguramente podría desenterrar una buena historia de chicas  rudas para que sea mi anzuelo de apertura!

Ciertamente la encontré.

Sucedió cuando mi cabello necesitaba un retoque de color en el salón. Mi dulce colorista había ido a buscar el tubo de color que regularmente uso. Regresó con malas noticias. “No tenemos el tono que usas, pero tenemos uno nuevo. ¿Te gustaría probarlo?” preguntó en tono de disculpa. “Tendré que conseguirlo en otro lugar”, dije. De hecho, estaba molesta y se notaba en mi tono de voz. Me vino a la mente la búsqueda de la historia de una chica ruda. ¿Podría ser yo la historia? ¡Ciertamente no! En contraposición estaba mi terrible ruda actitud con la dulce actitud que presencié apenas una hora después. Estaba en la caja registradora del supermercado cuando una mujer de cabello blanco con estilo excéntrico comenzó a poner sus comestibles en la cinta transportadora. Su suéter era algo de qué hablar. Funky y lleno de vida.

“Lo siento, señora”, dijo la cajera a la mujer mayor. “Estoy cerrando”.

“Oh, cariño”, dijo esa dulce  mujer mientras tomaba su repollo rojo y lo volvía a colocar en su carrito. “Apuesto a que estás a punto de tener un buen almuerzo. O terminar por el día. ¡Oh, espero que sea así! ¡Disfruta!” Y se fue con su suéter funky y con su espíritu aún más valiente. Ella cambió toda la atmósfera con su amabilidad y amor por la cajera que rechazó atenderla. Yo quiero ser así. Y no lo soy.

Pero por mucho que lo intenté, no pude ver la diferencia entre la actitud de la señora y la mía hasta que llegué a casa esa noche. Saqué mi Biblia de estudio para leer y buscar sobre todas las historias de chicas rudas: Sarah y Agar. ¿En qué rayos estaba pensando Sarah cuando le ofreció a Abraham su sirvienta como madre sustituta? Sabes que esta historia no termina bien.

La Biblia dice que Agar “comenzó a despreciar a su ama/señora”. La palabra hebrea para despreciar significa literalmente “ver”, pero sugiere que lo que estás mirando se ha vuelto más pequeño. ¿Más pequeño que qué? Creo que Agar ahora se consideraba MÁS GRANDE que Sarah. (Sarah devuelve la mirada unos cuantos versos más tarde).

Estas dos mujeres iniciaron un resentimiento cataclísmico que continúa hasta el día de hoy. Sarah es la madre de judíos. Agar es la madre de los musulmanes. ¿Cómo sería nuestro mundo hoy si Agar y Sara hubieran abrazado la visión que Dios tenía de ellas en lugar de su pequeña y mezquina visión de la una a la otra? Dios dice que nuestra visión debe hacer que los demás parezcan “importantes/significantes”.

Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo. Filipenses 2:3 (LBLA)

Madres, la forma en que tratamos a los demás afecta a nuestros hijos. Si ven a una chica  ruda en ti, copiarán el comportamiento. Si encuentran el valor del espíritu que resulta en amar a los demás, lo copiarán.

Interesantemente, publiqué un video sobre chicas  rudas en mi sitio web y me quedé impresionada por la cantidad de madres que me escribieron lamentándose de lo malvadas que son las chicas rudas en la iglesia en comparación con las que encontraban sus hijas en la escuela.

Estaban enfurecidas. Un ejército de madres estaba listo para solucionar el problema. (Lease: ¡buscar peleas!) Para ser honesta, comencé a escribir este artículo para alimentar el fuego en esas madres, pero en el proceso, Dios me humilló mostrándome dónde comienzan los momentos de niña  ruda de nuestras hijas: con nosotras. Y nuestra visión.

Cada vez que permitimos que salga la chica ruda que hay en nosotras es porque nos consideramos más importantes que los demás. Y ese tipo de visión es exactamente lo opuesto a la instrucción de Dios para que consideremos a los demás como más importantes. No sé ustedes, pero necesito unos anteojos correctivos y mi motivación para usarlos serán mis chicas. Aunque ahora son adultas, ¡me gustaría ser un ejemplo para ellas de cómo es una mujer piadosa!


2 responses to “¿Es tu hija una chica ruda porque tu lo eres? (¡Auch!)”

  1. Yaneth Gómez says:

    Excelente artículo, el Señor me ha hablado a través de él muchas gracias por trabajar en la obra del señor, no soy una chica, pero si una mujer q aveces se muestra muy ruda y ahora veo esa misma rudeza en mis hijos, pero doy Gloria a Dios por mostrarme q es por el orgullo de mi corazón de creerme q soy importante y q merezco algo mejor, bendiciones 🙏 🙏

  2. Paola Jaramillo says:

    Había dejado pendiente este artículo para leerlo con calma. Lo sé, soy una chica ruda y hubo un momento en el que casi me enorgullecí de ello porque no podía ser igual de dejada que los demás. Podría dar muchas razones y pretextos para mi rudez, pero la verdad es que sé que Dios no quiere que sea así porque Él no me hizo así. Dios me sigue hablando… “Dios es todo ternura” dice el Salmo 116. Sé que Él está obrando en mí.
    Gracias, chicas.

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