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Por Lilian Gómez, Autora invitada

 Eclesiastés 3:1 NVI 

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo.

La Biblia habla en Eclesiastés 3:1 que todo tiene su tiempo y todo tiene su hora, este primer versículo parece estar claro y preciso. Más adelante, en los versículos 2 al 11, nos da una descripción detallada de todas las cosas que debemos poner en su tiempo sin ponerle o quitarle de más. 

En este tiempo que estamos viviendo el uso de las redes sociales ha venido a ser algo imprescindible en nuestras vidas. Y aunque el pasaje mencionado arriba no habla específicamente de las redes sociales, estamos seguros de que Dios quiere que todo en nuestras vidas tenga un tiempo y momento oportuno como nos dice el primer versículo. Es por eso que debemos administrar lo que tenemos a nuestro alcance poniendo límites saludables que nos ayuden a manejar el uso de la tecnología. 

Ahora que mi hija cumplió 10 años me he dado cuenta que su ejemplo principal soy yo, como madre. Ella solo quiere imitar lo que me ve haciendo y lamentablemente muchas veces me he dejado llevar de la tecnología. Aunque como adulta la necesito, la he mal utilizado y luego me he justificado. Mi hija una vez me dijo, “Es que cada vez que quiero decirte algo estas en el celular y no me miras”. El día que mi hija me dijo eso, me sentí muy triste. Me hizo sentir confrontada y por eso quise hacer cambios en mi vida.

Doy testimonio de que cuando comenzó la pandemia, mi uso de la tecnología aumentó, no solo por mi nivel de trabajo sino por el nivel de información que me llegaba a la mano. Llegué a hacer esto hasta el punto de estresarme y no poder dormir. Tuve que tomar decisiones importantes, tanto para mí como para mi hija acerca de qué cosas debía de dejar de hacer para no alimentar en mí la falta de confianza o elevar los niveles de ansiedad. 

La buena noticia en todo esto es que tenemos esperanza de revertir eso. Te compartiré algunos pasos que tomé y que espero te puedan ayudar a ti también. 

  1. Le pedí perdón a Dios en oración. Determiné dónde estaba poniendo mi confianza y comencé a observar cuánto tiempo pasaba en las redes sociales, usando la tecnología o viendo mi pantalla. También le pedí perdón a mi hija por no prestarle atención cuando me decía algo importante.
  2. Luego, comencé a establecer horarios para el tiempo de pantalla. Estos me ayudaban a controlar ese deseo de estar mirando mi pantalla cada 5 minutos y a realmente conectarme. Ahora, apago el celular una hora antes de acostarme y cuando me levanto lo enciendo una hora después de beber mi café y hacer mi devocional. Solo de esa manera puedo realmente desconectarme para conectarme a la fuente de vida eterna. Junto a esto, decidí prestarle atención a mi hija cuando me está hablando sin mirar mi celular y establecí  momentos para estar junto a ella sin él. Por otro lado, creamos horarios para ver televisión, jugar con los electrónicos, dibujar, ayudar en la casa y hablar sin tener ningún electrónico en la mano. 

Los primeros días fueron súper difíciles pero poco a poco, con la ayuda de Dios y la consistencia, lo hemos ido logrando. Increíblemente, mi ejemplo ha podido más que las palabras y mi hija comenzó a notarlo. ¿Qué lograron estos cambios en mí? Pues ahora tengo una mejor calidad de vida y día a día sigo tomando decisiones que me ayuden tanto a mí como a mi familia. 

Dios nos insta en su palabra en Proverbios 22:6, “Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él” (LBLA). 

Mi oración es que Dios nos ayude a encaminarlas para que sepan andar por aquel camino que Él desea para sus vidas y que cuando sean adultas puedan ser buenas administradoras de lo que Dios les entregará en sus manos. 

Recuerda que como madre no estás sola, que con la ayuda de Dios, sabemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. 

Momento madre e hija:

Toma un momento con tu hija y lean juntas Eclesiastés 3:1-11. Hablen acerca de la importancia del tiempo,  y cómo administrarlo o organizarlo. Comparte con tu hija algunas de las luchas que tienes con los aparatos electrónicos y expresale como has ido cambiando o cómo quieres cambiar para poder acercarte más a ser la mujer y madre que Él desea que seas. Juntas pueden desarrollar un horario o una lista de actividades que les ayuden a administrar el tiempo de forma adecuada para usar la tecnología de forma saludable. Finalmente, oren juntas. Pidanle al Padre que las ayude buscar la manera de mantenerse conectadas a Él en medio del día a día, en este tiempo en el que la tecnología es tan necesaria. También, den gracias a Dios porque él siempre nos muestra el camino para parecernos más a él .  

Biografía:

Lilian Gómez de Vásquez vive en la República Dominicana junto a su esposo Jonathan. Tiene dos hermosos preadolescentes, un niño de 12 años y una niña de 10. Como educadora de profesión, le gustan los horarios, la rutina y las estructuras; aunque también suele ser flexible ante nuevas experiencias. Ama cocinar y documentarse acerca de la crianza. Es muy orientada a su familia, consistente, creyente de sus principios y segura de sí misma. Su vida es un reflejo de una búsqueda por más de Dios y su palabra. En este tiempo Dios le ha concedido estar a tiempo completo en el hogar y hacer homeschooling con sus hijos. Se considera bienaventurada de poder servir como consejera para su familia y para aquellas mujeres que están a su alrededor.


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