Featured image

“Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley.”
Salmos 119:18

Siento tanta emoción al recordar el momento en que estas palabras llegaron a mi mente y las abracé en mi corazón, pues fueron como agua fresca en el desierto.

Al aceptar a Dios en nuestras vidas y otorgarle el lugar más importante en nuestra familia, pude ver su majestuosa obra de restauración en nuestro hogar. Desde entonces nuestro enfoque como padres ha sido instruir a nuestros hijos en las enseñanzas de las Escrituras y mostrarles el gran amor de Dios hacia nosotros. Esto siguiendo la instrucción de Deuteronomio 6:4-7

4» Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único SeñorAma al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Deuteronomio 6:4-7

Como familia iniciamos nuestro devocional o altar familiar. Por mucho tiempo fue tan agotador, frustrante e inconstante. Como madre de cuatro niños en diferentes edades no lograba captar la atención de todos o ver sus caras de felicidad al tener este tiempo con Dios. Mi mayor anhelo era que este tiempo fuera lleno de toda la santidad y respeto que merece, tanto así que en mi mente idealizaba una estructura súper ordenada y sin interrupción alguna, ya sea que fuera por algunas voces cuestionando cuándo terminaríamos, o por tener que llamar la atención de alguno de los niños distraído con el aire, como solía pasar. La realidad es que tenía una percepción tan equivocada de lo que era instruir a mis hijos en la verdad y mostrarles el amor de Dios hacia ellos; pensé que si no teníamos este tiempo no ejercía mi llamado como madre de sembrar la verdad en ellos.

Hasta que un día escuché a mi hija mayor decir que uno de sus momentos favoritos en casa es cuando compartimos nuestro chocolate del amor. Fue en ese instante donde llegaron estas palabras a mi mente, “Los pequeños detalles también cuentan mis maravillas.” Y desde entonces nuestro chocolate del amor se ha vuelto una costumbre en casa. 

Te cuento que este “chocolate del amor” surgió una mañana luego de un tiempo de oración a las seis de la mañana, cuando me dirigí a sus habitaciones para despertarlos acompañada de una taza de chocolate caliente, tratando de entonar una canción (definitivamente cantar no es mi don). Luego pasamos a la mesa para compartir sobre las maravillas de nuestro Dios. La verdad es que fue algo que sucedió sin planificación y no sabía el impacto que tendría en ellos. Así como lo fue ver lo especial que se sentían al recibir notas y cartas con palabras de afirmación, las cuales dejábamos de manera sorpresa en sus meriendas para la escuela, o en algún lugar en sus habitaciones. O lo especial que son para ellos los cuadros que hemos colgado en casa con pasajes bíblicos. Estos nos ofrecen recordatorios tan hermosos como el que tenemos junto al sofá: “NOS AMAMOS COMO CRISTO NOS AMO” Juan 3:16. 

Sin lugar a duda, el atributo esencial de Dios es el amor y en este texto vemos su más grande expresión de amor hacia nosotros.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Juan 3:16 

Si bien es cierto que tener un tiempo como familia donde tengamos un estudio guiado de la Palabra de Dios es de suma importancia, también lo es que nuestra vida glorifique a Dios en todos los momentos del día, de modo tal que como madres seamos un reflejo del amor de Dios a través de nuestro servicio y detalles, reconociendo que tener hijos es recibir la bendición de Dios. Ese es el verdadero devocional; una vida de devoción a Él.

Los hijos son una herencia del Señor,
   los frutos del vientre son una recompensa.
Salmos 127:3

Así que si en este momento te sientes como yo me sentí, te invito a que en oración le pidas a Dios que te guíe a reflejar su amor en cada detalle y servicio en tu hogar tomando presente este texto, el cual como padres hemos atesorado en nuestros corazones.

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo.
Colosenses 3:23 Y no olvides que hemos sido creadas a su imagen y semejanza. Y como madres, podemos descansar en el gozo de saber que tenemos el privilegio de reflejar uno de los atributos más hermosos de Dios: SU AMOR.


2 responses to “Los pequeños detalles también cuentan”

  1. Teresa says:

    Que lindo artículo. A veces también he sentido junto a mi esposo , el hecho de ver que los devocionales no son como deberían ser. Pero luego , me doy cuenta que nuestra rutina diaria, nuestra vida dia a día les habla más fuerte sobre el amor de Dios. Gracias a Dios por este artículo porque reafirma y me anima a mostrarles más amor a mis hijos , escribiéndoles notas especiales sorpresa. Dios los bendiga

  2. Diana says:

    Qué hermoso poder leer esto y es de gran ánimo para todas las madres que buscamos como acercar nuestros hijos a Dios todos los días, a veces nada sale como planeamos y nos frustramos pero es cierto que en esos momentos cotidianos del día a día es que podemos llevar a cabo nuestra labor de ministrar el amor de Cristo a ellos y el resto Dios se encargará, cuando su palabra es impregnada en nuestras vidas no será difícil poner en práctica sus estatutos, Dios bendiga este hermoso ministerio 💖💖💖💖

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *